El martes fue mi último día de clases. Por un lado está muy bien esto de haber terminado algo, pero uno se acostumbra mucho al ritmo de las cosas. Se va a complicar reajustarme a la disponibilidad de tiempo. En algun lado de mi cabeza siempre me vi como una eterna estudiante quiza. O más bien como una eterna aprendiz, siempre a la búsqueda de un conocimiento que se me escapa.
Además está el tema de buscar laburo, una tarea que, al menos en mi imaginación, aparece titánica. Por ahora tengo las espectativas altas, lo cual ayuda. El resto, el tiempo dirá.
jueves, diciembre 16, 2004
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