domingo, agosto 21, 2005

Melomania

A veces pienso que mi amor por la música se torna poco sano. ¿Es normal gastar 30 mangos sólo por tener un cd en su cajita original, con su librito y todo? No sé, pero es una de las pocas cosas en las que no puedo ser racional a la hora de gastar. Mi sueño es tener cuartos y cuartos llenos de repisas con música. Mucha música. Cada vez que veo High Fidelity me agarran mariposas en la panza. Cada vez que paso por una disquería siento una atracción sobrenatural que hace que mis pies ya no me hagan caso y se detengan frente a la entrada. Si estoy en una fiesta y la música no me agrada me pongo de malhumor. Es una gran felicidad cuando alguien me recomienda apasionadamente una banda que no conozco. En líneas generales, es una gran felicidad cuando alguien me habla apasionadamente de música en general. Y nunca entiendo a la gente que no le pasa un poco eso con la música, cuando alguien me dice "no se... la música no me interesa tanto", o escucha lo que sea que pasen por la radio, me genera un gran prejuicio. Hay que reconocerlo, soy una total snob cuando de música se trata. ¿Me traera muchos problemas todo esto?
Las últimas adquisiciones: Un disco doble en vivo de los Black Crowes, el disco Employment de Kaiser Chiefs y el disco Devils de 69 Eyes. Todo muy recomendado.

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